Para comprender la situación actual de la Formación Inicial de Docentes en México, se presenta un análisis del ensayo de Ruth Mercado Maodonado, titulado Un debate actual sobre la formación inicial de
docentes en México.
Actualmente, podríamos coincidir en que, como proclaman
las más diversas voces, no es posible aspirar a mejorar
la calidad y equidad educativas, sin propiciar una mejor
formación, tanto de los futuros docentes como de quienes
están en servicio. Ya diversos estudiosos del tema han
llamado la atención acerca de que no sólo se requieren mejores
docentes, sino cambios profundos en las dimensiones
organizativas y de gestión de los sistemas escolares donde
prestan sus servicios.
¿Cómo entender la formación de docentes?
Una de las tendencias
que ha tomado fuerza en este campo, es la de concebir a la
formación de docentes como un proceso continuo. Desde esa visión, el proceso formativo comienza aún
antes de la formación inicial, prosigue en ésta y posteriormente,
al ejercer la práctica profesional.
Una prioridad en el campo de la formación docente:
su necesaria relación con la práctica escolar.
Es conocida la perspectiva que en la formación de
los profesionales propone la importancia que para ésta tiene
la proximidad con la práctica. En el caso de los futuros
docentes, se trata de la cercanía con la práctica profesional
que tiene lugar en las escuelas.
En ese sentido, los planes de estudio para la formación
inicial en sus diferentes variantes en México, reconocen
explícitamente el carácter formativo de la experiencia de los
estudiantes en las escuelas de educación básica, mediante las prácticas profesionales.
Las prácticas escolares de los futuros docentes:
encuentro entre dos culturas, un añejo y a la vez
actual reto en la formación inicial.
En el caso de México, este encuentro intercultural,
tiene lugar a lo largo de la licenciatura, principalmente durante
las prácticas de pre-profesionales de los estudiantes,
en los dos últimos semestres de los ocho que conforman a la
formación inicial.
Estos procesos
ocurren en las relaciones que tienen lugar durante las
prácticas entre los asesores y estudiantes de las instituciones
formadoras por un lado, y por otro, los tutores o maestros
de las escuelas de práctica; estas tres figuras constituyen lo que algunos autores denominan la tríada de las prácticas de
formación inicial.
La reforma a la formación inicial ¿es ahora una
prioridad?
Se ha planteado entre los documentos que circulan de manera informal acerca de esa reforma, que
una de las razones por las que ésta se justifica es la de vincular
la formación docente inicial con la reforma a la educación
básica actualmente en proceso. Cada reforma identifica nuevos “retos” y prioridades,
ya sean los de la centuria o aún los del milenio. Y es verdad
que en la formación continua de docentes, no sólo en la inicial,
nos enfrentamos a retos muy actuales, porque se dan en el
presente, pero se asientan sobre otros muy añejos.
Un nuevo profesionalismo docente no se construye
en el vacío, sino apelando a la mejor docencia que nos ha
sido legada por generaciones de maestros, así como a las
nuevas aportaciones que la ciencia y la tecnología ofrecen
para un mejor trabajo escolar. Y con todo ello los nuevos
docentes deberán hacer sentido de la paradoja de nuestro
tiempo y nuestra región: construir calidad y equidad.
ACTUALMENTE...
Se da cuenta de que esa Reforma Educativa está vigente y se introdujo desde la Educación Básica con el NUEVO MODELO EDUCATIVO 2016 y que ya en este ciclo escolar 2018-2019 se ha introducido en las escuelas. Necesariamente esta Reforma implicó cambios en los Planes y Programas de Estudio de las Escuelas Normales, (Formación Inicial Docente) que se actualizaron para de igual forma implementarse en este 2018.
Fuente:
Mercado Maldonado, R. (2010). Un debate actual sobre la formación inicial de docentes en México. Psicologia Escolar e Educacional, 14 (1), 149-157.